El día que torearon en Jijona ‘El Lince’ y ‘El Vampiro’ a beneficio del asilo

Emilio García-Consuegra, natural de Daimiel pero más alicantino que la Explanada, relata a Made in Jijona, el blog de turrón turismo, sus vivencias en el pueblo del dulce más universal, en dos festejos que organizó el padre de los toreros Luis Francisco y Juan Antonio Esplá de la mano de la Comisión de Fiestas de Xixona

En un rinconcito popular y con sabor propio de un barrio de Alicante nos topamos hoy de nuevo y en día muy señaladamente taurino (hoy mismo han dado sepultura al exnovillero Rafael Gregori Sirvent, propietario de la cadena de panaderías alicantinas Rafelet, cuya madre era jijonenca y en cuyo municipio turronero llegó a torear) a Emilio García-Consuegra ‘El Lince’, novillero, torero y banderillero hasta una gravísima cogida que por poco se lo lleva.

En relajada charla con el blog de turrón turismo Made in Jijona, ‘El Lince’ nos cuenta algunos detalles de las dos corridas en las que participó en Jijona, organizadas por Paco Esplá, el padre de dos toreros de postín como Luis Francisco y Juan Antonio y con familia también en Xixona por la rama de los Mateo.

 

«Como un solo festejo taurino no era rentable, Paco Esplá, el padre de Luis Francisco, organizó y celebró dos corridas en Jijona, en el año 68 o 69, creo que en el 68, en una plaza portátil que montó en un descampado junto al campo de fútbol», nos relata ‘El Lince’, quien también conocía muy de cerca a Rafael Gregori Sirvent, Rafelet, quien también toreó en Xixona en una o más ocasiones, según nos comentó hace unos años en una de nuestras conversaciones en la plaza de Gabriel Miró, donde residía hasta su fallecimiento anteayer.

 

 

‘El Lince’, quien llegó a torear tres corridas en el interior del hospital antileproso de Fontilles «donde se me pusieron los pelos de punta», fue miembro banderillero y de capote con las cuadrillas de Luis Francisco Esplá, de Pepín Jiménez y de Pepín Liria, que «es con quien me pilló el toro y casi me mata».

Me hice banderillero en el año 80 y ganaba más dinero que de matador de toros

«Me hice banderillero en el año 80 y ganaba más dinero que de matador de toros», asegura este alicantino, quien también conoce dentro del mundo del toro a Marcos Llorens, quien fuera el veterinario de la plaza de toros de Alicante durante muchos años. En el año 72 tomó la alternativa como torero y en el año 80 se dejó el oficio para seguir como banderillero. Su última corrida como matador fue en el año 79 en Chelva, provincia de Valencia. Empezó en la cuadrilla del hijo de El Tino como banderillero. «También con El Inclusero, eran corridas aisladas, porque yo todavía no andaba suelto, nunca había puesto banderillas», añade. También estuvo en la cuadrilla de José María Manzanares.

A sus 74 años, recuerda que, tras la grave cogida del toro con la cuadrilla de Pepín Liria, se dedicó a ser chófer de «la señora más rica de Alicante, la nuera de la casona Villa García, el suegro era Garcisolo, de Murcia, de la famosa torre edificada allí».

En Jijona había gran afición y en esos dos festejos, a beneficio del Asilo Hospital Vicente Cabrera, se llenó hasta la bandera

‘El Lince’ recuerda con cariño sus dos actuaciones en Jijona, donde había gran afición y en esos dos festejos, a beneficio del Asilo Hospital Vicente Cabrera, se llenó hasta la bandera. Una corrida la compartió con Juan Antonio Alcaraz ‘El Serio’ y con Francisco Aracil ‘Parriqui’. El director de lidia fue Espartero y la dirección artística estuvo a cargo de Brumel, quien ejercía de sastre en Xixona y cosía trajes de luces para toreros, novilleros, banderilleros y hasta rejoneadores, recuerda El Lince. En la otra corrida compartió cartel con ‘El Vampiro’, pero no recuerda al tercer espada de ese encierro de herales.

 

Emilio García-Consuegra tiene, incluso, dedicado un pasodoble torero de estupenda melodía compuesto por el músico alicantino Antonio Carrillos, profesor de la banda municipal.

La historia de las corridas de toros en Jijona se remonta al año 1927 e incluso hay referencias de actas y protocolos del año 1714.

Un momento álgido en la memoria taurina de la localidad turronera sucede en el año 1887, cuando se construye la plaza de toros, el primer recinto estable y específico para la lidia. La obra se ubicó en la parte meridional de la ciudad, entre el Carreró de l’Ereta y la Plaça de les Monges.

 

 

De Jijona al cielo: Memoria taurina, la corrida benéfica de 1927

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