Lo publicó El Comidista, portal gastronómico del diario ‘El País’ el pasado 24 de diciembre (día de Nochebuena, para más inri) bajo el título ‘¿Es el turrón lo peor de la Navidad española?’, que firma Oscar Broc y que, entre otras perlas, dice esto del turrón tipo Jijona de textura blanda: «Es como si masticaras arena para gato»

Reproducimos a continuación los dos párrafos en los que el articulista cita directamente a los tipos de turrón Jijona y Alicante con Indicación Geográfica Protegida (IGP) y 500 años o más de tradición en su elaboración en el municipio alicantino:
«La radicalidad de las texturas del turrón no ayuda en absoluto: duro como un guijarro o blando terroso; no existen los grises. He probado turrones blandengues que dan un repelús indescriptible; es como si masticaras arena para gato. He sufrido supuestos Jijona de supermercado que exudan litros de algo que supongo que es aceite y te pringa hasta el alma.
En lo que a los duros respecta, el de Alicante, por muy bueno que sea, me parece un pedrusco que mi castigada piñata jamás superaría, el mejor amigo de los dentistas. Escudero (en alusión a la editora y coordinadora de El Comidista, Mònica Escudero) tampoco le encuentra la gracia. “Me resulta muy desagradable la textura al morderlo, ni siquiera la oblea que le ponen alrededor –que además se queda blanda a los 20 minutos de abrirlo– mitiga la sensación”, comenta. Confieso que pertenezco al miserable colectivo de los saqueadores de obleas del turrón de Alicante. Esa capa blanca es lo único que me gusta y no tengo reparos en dejar las barras peladas, algo que molesta profundamente a los consumidores de turrón. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio».
Las conclusiones las sacan ustedes directamente…
Mensaje para ‘El Comidista’: No todos los turrones blandos son ‘Jijona’, ¡cuñao!




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