«Era frecuente que las mejores confiterías de Madrid anunciasen los productos navideños, en especial de Jijona»

Un curioso reportaje histórico sobre el turrón en el arte, la iconografía y la publicidad publicado hoy día 5 de enero por el diario global EL PAÍS hace alusión al prestigio que siempre ha distinguido a los turrones made in Jijona

 

«Frente a las versiones (de turrón) más asequibles (afirma El País en un curioso reportaje de hoy), algunos fabricantes siguieron elaborando de manera artesanal sus dulces navideños y su llegada a las ciudades generaba expectación. Así, era frecuente que las mejores confiterías de Madrid anunciasen en los periódicos las existencias de los más selectos productos navideños, en especial los procedentes de Jijona», explica la periodista al aludir al aumento de la producción desde el siglo XVIII argumentado con el crecimiento exponencial de la producción de azúcar en las colinias durante ese siglo.

«El turrón, por ejemplo, comenzó a venderse a granel en puestos populares, como muestra la acuarela Puesto de turrón (ca 1830) de Antonio María Esquivel, donde la mercancía se dispone en una sencilla mesa de un mercado popular», destaca la redactora de El País.

El blog de turrón Made in Jijona ya se hizo eco hace tiempo de la importancia que cobra el turrón y los dulces, quizás muchos de ellos jijonencos, en multitud de obras de arte del Museo del Prado de Madrid.

 

 

 

 

En el reportaje también se hace referencia a marcas históricas de turrón de Jijona, como Antiu Xixona de la familia Vicente Sanchis Mira, El Lobo y Turrones Galiana.

 

 

Tras un ladillo del reportaje titulado ‘La cara del ritual del dulce’, se alude a tres marcas históricas de turrón made in Jijona.

«Paralelamente a las delicadas imágenes artísticas, la imagen publicitaria se encargó de poner nombre y apellidos a quienes, desde el siglo XVIII, habían estado detrás de los más selectos dulces navideños: Vicente Sanchis Mira, la familia Galiana o la familia Sirvent, cuyo producto se ha publicitado desde hace décadas como ‘el turrón más caro del mundo'».

Frente a las marcas que apostaron por mantener cierta idea de producto exclusivo, otras convirtieron el dulce navideño en una ansiada golosina familiar, en sus anuncios los niños se convirtieron en los verdaderos protagonistas y a menudo aparecían devorando turrón bajo la mirada complaciente de una madre ajena a los efectos de la sobredosis de azúcar en su prole».

Este último argumentario, en alusión a la publi televisiva de Antiu Xixona en los años 60 del pasado siglo, es más que discutible, pues todas las variedades de los turrones y dulces de la marca Antiu Xixona, ahora y antes, siempre han gozado de una calidad más que contrastada.

 

El turrón en el Museo de El Prado

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