El invierno lluvioso, la prolongación de la floración, los episodios de heladas y el comportamiento desigual entre zonas apuntan a que la producción final será similar a la de la campaña pasada o ligeramente superior, pero lejos del escenario excepcional previsto inicialmente, según el portal ecomercioagrario

Con la campaña ya avanzada, el almendro se encuentra mayoritariamente en los estados fenológicos I (fruto joven) y J (crecimiento del fruto), aunque con una evolución muy desigual entre zonas, fincas e incluso dentro del mismo árbol.
La floración, condicionada por lluvias intermitentes y descensos puntuales de temperatura, se ha prolongado más de lo habitual, generando un escalonamiento que ahora se refleja en el desarrollo del fruto, indica dicho portal agrícola.

“Este año la floración se ha alargado y eso ha provocado mucha variabilidad. Han cuajado mejor las primeras flores, mientras que las más tardías, sobre todo en zonas como Extremadura o Andalucía, se están abortando”, explica Manuel Iglesias Contreras, técnico asesor de BALAM Agriculture y especialista en almendro.
Esta heterogeneidad, visible en la coexistencia de frutos de distintos tamaños en un mismo árbol, será determinante para explicar por qué la campaña no alcanzará el potencial máximo previsto.

Además, durante los días nublados o lluviosos, la actividad de las abejas se redujo notablemente, afectando tanto a variedades dependientes de polinización cruzada como a las autocompatibles.





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