Fecha actual:20 enero, 2022

Adéu a Glòria, iaia de les motos i el giraboix a la Venta Teresa

La senyora Glòria, la matriarca de la Venta Teresa, amb el seu marit, el tio Toni o el Bessó, en una foto de fa alguns anys.

Esta setmana se’n va anar al cel directament. Glòria, la senyora de la Venta Teresa, sempre junt a la finestra i la llar, sempre en el record pel seu llegum, farinetes i giraboix cuinats a foc lent amb perol antic de fundició

Matriarca de la coneguda venta situada a mitja pujada del port de La Carrasqueta, la seva marxa ha causat commoció profunda entre molts veïns de Xixona i, si més no, entre milers d’aficcionats al motociclisme que visiten la zona cada cap de setamana i dinen o refresquen o s’oxigenen a la històrica casa de menjars.

Al perfil oficial de Venta Teresa en Facebook, l’han nomenada estos dies els seus familiars com ‘Glòria la de les Sabates, Glòria la de la Venta Teresa, La Yayita de la Montaña, La Mamma, La Senyora Teresa, La Yaya de las Motos…’

El petit homenatge de Made in Jijona consisteix a reproducir un bellíssim article de l’escriptor i gastrònom Emili Piera publicat al diari Levante-El Mercantil Valenciano el passat 23 de gener de 2016.

«Con los almendros merengados de blanco y rosa y los asfódelños florecidos a la orilla de la carretra, no se podía decir que había llegado el invierno, pero sí era, en el arranque del puerto de la Carrasqueta, el rimer día de viento agrio. Así que me metí en Venta Teresa donde tenían encendida la chimenea y junto a las brasas, un perol de fundición con el guiso del día. La matriarca, Gloria, reinaba desde un rincón y, enfrente de ella, un señor jubilado decía que llegó para desaunar, se quedó un rato y acabó por comer también. No parecía que tuviera prisa por irse. La hija de Gloria, que es la que se llama Teresa, se acercda a su madre y le estampa un beso.

Somos una civilización rodada desde mucho antes de que a un par de alemanes locos se les ocurriera mover un émbolo con una explosión controlada, pero Venta Teresa es la que mejor conserva ese mundo de coches de postas, tartanas de viajeros y carros de la trajinería, con el mínimo de operaciones de acomodo a los tiempos modernos. Una vez me propuso ir Llorenç el Colontacontes, pero en esta época de whatsaps empiezas a cuadrar una cita en Pascua y la cierras en Adviento.

El señor jubilado curiosea mi cámara, fue fotógrafo profesional («¡El primer estudio de fotografía en color de Xixona!»). Y le queda la afición. Teresa vuelve a besar a su madre, la tiene más cuidada que a una virgen andaluza.

Elijo dieta blanda: estoy sufriendo una invasión de ultracuerpos víricos que me crujen, según su humor, las rodillas, el estómago o los riñones. Aparece más gente y charlamos. «Compramos una Hasselblad, la cámara que llegó a la Luna, que nos costó un millón de pesetas de entonces», dice el fotógrafo. La pareja que lleva el negocio me cuenta que les han hecho vídeos y reportajes y que una vez salieron en L’Alquería Blanca. Llegaron, de jóvenes, para hacerse cargo de la venta por una quincena, pero ya se sabe lo que dura la provisionalidad en cualquier parte. «Cerramos a las siete de la tarde, cuando ya nos han acabado las sonrisas», dicen. Se está bien. Travelling lady saty awhile/ until the nigt is over».

Esto es lo último que escribió, modestamente, servidor el 30 de diciembre de 2015 en modo feisbuc sobre el templo gastronómico y de ocio de la Carrasqueta:

«De niño, subir al puerto de la Carrasqueta en víspera de despedir el año sin guantes, bufanda y chamarra era, más que una temeridad, la incubación de una gripe certera. Hoy, en este idílico paisaje, que permite contemplar con paz mediterránea pinadas no afectadas aún por el tomicus, campos de cebada y trigo que amarillean ya en el omnipresente valle de #Jijona por el cambio climático, almendros a punto de despertar y una línea azul turquesa en el confín junto al faro de Santa Pola, los dieciocho gradazos están de más. O puede que se junte con la calima corporal del huevo frito y el embutido regado con vino de la tierra a la lumbre de la chimenea de la Venta Teresa. Lugar secular. Parada y fonda también para degustar a mediodía, si se tercia, platos jijonencos de cuchara y perol. A saber, giraboix, pericana, llegum, verdura, gaspatxo, miques, farinetes, borreta y hasta paella de conejo montaraz. De postre, turrón variado o aigua mel. Y tertulia sin prisas ni final con la jefa de la casa, doña Gloria, a la que es difícil ganar al coto pese a sus 83 tacos, y con sus tres vástagos jijonencos: Toni, Gloria y María Teresa. Bon profit».

D.E.P. senyora Glòria.

(HISTORIA:  DESDE EL AÑO 1800 http://ventateresa.blogspot.com.es/p/historia-de-nuestra-venta.html?m=1 )

Toni, el fill de Glòria, en la porta de la Venta Teresa./FOTO BERNAT SIRVENT

Toni, el fill de Glòria, en la porta de la Venta Teresa./FOTO BERNAT SIRVENT

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

2 Comments

  1. S. Álvarez Responder

    Todos los que la conocimos, lamentamos su perdida y acompañamos a su familia en esto tristes días. Recordaremos con cariño las tertulias y los buenos ratos que pasamos en su compañía.
    Un abrazo
    S. Álvarez

    1. Bernat Sirvent Post author Responder

      La verdad es que Gloria era un icono en la Carrasqueta desde hace muchísimos años. Yo he pasado ratos muy agradables de conversación con ella y sus hijos desde muy joven. Se le echará de menos.

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