Fecha actual:17 mayo, 2021

Almendro, un árbol viajero

El origen de este preciado fruto seco, materia prima muy básica del turrón con denominación jijonenca, se localiza, desde el punto de vista de su cultivo, en Asia central, entre los territorios que antiguamente se denominaban Tartaria, Tianchan y Persia

La expansión del almendro comienza en épocas prehistóricas. La ruta de propagación de esta planta se halla estrechamente vinculada al desarrollo de las civilizaciones asirio-babilonias y a su influjo en el desarrollo de las primeras civilizaciones mediterráneas.

Hace unos 4.000 años, los frutos de esta planta eran apreciados por los habitantes de los territorios de la antigua Judea, desde donde pasó a Grecia, por el Asia menor, y a Hispania, por vía marítima: tal y como podemos representar con ayuda de una carta geográfica atribuida a Pompeyo Melo (s. I. d.C.).

La difusión por toda la ribera sur del mediterráneo parece ser algo más tardía y atrbuible a la expansión árabe, según se explica en el libro ‘El turrón y su museo’, editado por la empresa Almendra y Miel (Turrones El Lobo-1880) en el año 2007, con textos originales de Lluís Garrigós i Oltra, profesor de Química jubilado i ex alcalde de Xixona.

Son los frailes franciscanos españoles quienes, a través de México, introducen el cultivo del almendro en California mediante semillas traídas de Mallorca

Afirma esta publicación, quizás la más ordenada sobre la historia del turrón y el mundo que rodea al dulce navideño más universal, además de hacer una sucinta exposición del museo de turrones El Lobo, que el cultivo del almendro en América no se introduce hasta principios del siglo XIX; siendo los frailes franciscanos españoles quienes, a través de México, introducen el cultivo del almendro en California mediante semillas traídas de Mallorca.

 

El almendro es una planta de la familia de las rosáceas y subfamilia prunoideas, su denominación mayoritariamente admitida es la de Amygdalus comunis L. Dice este manual sucinto sobre el turrón  y sus componentes que la reproducción de esta planta ha conllevado un proceso continuo de diversificación por lo que en la actualidad se describen más de cuarenta especies, de las que veinticinco se cultivan en la Comunidad Valenciana, siendo sin duda la variedad marcona la que se cultiva con mayor profusión.

El fruto del almendro está integrado por cuatro elementos: piel (epicarpio), pulpa (mesocarpio), cáscara (endocarpio) y pepita (semilla), siendo un ejemplo claro de los frutos denominados drupas. Al madurar, la piel y la pulpa, que conjuntamente se denominan pericarpio, se separan del endocarpio, que se ha ido endureciendo y adquiriendo una textura leñosa.

La parte interna de la drupa del almendro, constituida por la cáscara y la pepita, se denomina, habitualmente, almendra.

La almendra presenta, desde el punto de vista nutricional, la siguientes cualidades, en el caso de la composición media de la semilla de la variedad marcona:

  • El alto porcentaje en ácidos grasos insautrados hacen que el consumo de almendras sea especialmente beneficioso para la regulación del colesterol en la sangre.
  • El elevado contenido en potasio y fósforo facilita el metabolismo y actividad celular.

  • Es de destacar el elevado porcentaje de sustancia esenciales, o sea, sustancias necesarias para el funcionamiento del cuerpo humano, pero que no pueden ser fabricadas por nosotros, por lo que deben ser ingeridas con los alimentos.
  • También hay que destacar el contenido de fibra cruda con baja proporción de lignina.

 

Bernat Sirvent Coloma

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

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