Fecha actual:27 mayo, 2020

Asilo de Ancianos Vicente Cabrera de Xixona, gran labor social de más de un siglo

Reproducimos por su evidente interés y actualidad, la historia del Hospital-Asilo de Ancianos de Jijona (que cumplió 100 años en 2017 con las Hermanas de los Desamparados) relatada en el ‘Programa’ por el Archivero y Bibliotecario de Xixona, José Bernabé Ruiz.

«Las cosas han cambiado mucho en el último siglo en materia de derechos sociales. Hace cien años, los servicios públicos estaban aún en pañales y se desconocía el sistema de pensiones, desempleo y sanidad que hoy disfrutamos.

El desamparo de amplias capas de la población llegó a convertirse en una auténtica lacra. Al escaso desarrollo  de las políticas sociales venía a sumarse unas condiciones laborales bastante precarias. En esta situación las personas mayores constituían un grupo especialmente vulnerable. A pesar de la fortaleza de los lazos familiares, no era extraño encontrar ancianos abandonados a su suerte, sobre todo cuando no tenían hijos que los cuidaran.

Como es lógico, Xixona no vivía ajena a este panorama. En la primera década de la pasada centuria su población llegóa  estar cercana a los 8.000 habitantes, cifra nada despreciable si la comparamos con otros municipios vecinos (Alicante y Alcoi, que encabezan la provincia, tienen 55.116 y 33.383, respectivamente). Aunque proliferaban los autónomos y pequeños empresarios, sobre todo al calor de la incipiente industrialización del turrón, la mayoría de la población activa era de clase trabajadora: obreros en las fábricas y, sobre todo, jornaleros.

Ante la incapacidad de los poderes públicos, las fundaciones particulares seguían teniendo su relevancia. Desde una concepción religiosa dominante en la época, lo habitual era que se establecieran de manera testamentaria, como parte principal de las últimas voluntades.

Así lo hizo Vicente Cabrera, que dejó un legado para socorrer a pobes enfermos y ancinados desvalidos de la localidad. La Residencia que lleva su nombre, el Asilo, es una de las instituciones decanas de la ciudad y un referente en el cuidado y atención de las personas mayores.

No es fácil mantener un hogar de estas características durante tanto tiemo. Pero las Hermanas de los Ancianos Desamparados siguen aquí, resistiendo los envites de los tiempos. Según cifras facilitadas por el centro, a lo largo de la dilatada historia se han  acogido hasta 1.374 personas ancianas y necesitadas y han servido 124 hermanas. Hoy día residen 71 acogidos y 6 hermanas.

Este años, la Residencia Vicente Cabrera celebra un ainversario muy especial, cumple cien años de presencia ininterrumpida en el municipio. Es la ocasión idónea para refrescar la memoria y hacer balance. Si dejamos a un lado colores y preferencias, veremos con claridad que las Hermanas del Asilo merecen un reconocimiento público de Xixona por su entrega y compromiso social continuado. Con este gesto, también se pondría en valor el trabajo del necesario voluntariado, de aquelas personas que de manera desintresada han colaborado y colaboran con el centro. Sería, en fin, la oportunidad de recordar la figura insigne de su fundador, don Vicente Cabrera.

Por el año 1870, Vicente Cabrera, nacido en La Font d’En Carrós, se trasladó a Xixona para ejercer como actuario o escribano en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción

Nació como Hospitalidad Asilo Cabrera un 14 de julio de 1917. Quiero expresar una vez más mi agradecimiento al cronista y amigo Bernardo Garrigós Sirvent, por su inestimable ayuda.

Vicente Cabrera Avargues nació en la font d’En Carrós, en la comarca de La Safor, un 8 de abril de 1826, siendo sus padres Vicente y Josefa. Por el año 1870 se trasladó a Xixona para ejercer como actuario o escribano en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción. El puesto pertenecía a la escala superior de los funcionarios del Estado y su labor consistía en ejercer la fe pública en el ámbito judicial.

Tenía 44 años y permanecía soltero. No sabemos por qué eligió este municipio estando ya en una edad madura: tal vez en espera de una plaza más ventajosa o por otra causa desconocida. La cuestión es que ya no abandonaría su pueblo de adopción.

Pero la felicidad duró poco. El pequeño no llegó a cumplir un año y la hermana abandonaba el mundo cuando sólo tenía cuatro años. Por si fuera poco, perdía a su esposa pocos años después

Poco después de instalarse, conoce a Luisa rico González, una joven de Ibi con la que se casa y pronto tiene una hija, Natalia, nacida en marzo de 1873. En noviembre de 1875 venía al mundo un niño, Virgilio. Pero la felicidad duró poco. El pequeño no llegó a cumplir un año y la hermana abandonaba el mundo cuando sólo tenía cuatro años. Por si fuera poco, perdía a su esposa pocos años después.

Después se casó con Francisca vilanova Enguiz, natural de Cocentaina, en 1881. No tuvo hijos y a los siete años volvió a enviudar. Sin hijos y viendo que su hora se acercaba, decide fundar una obra caritativa. Vicente Cabrera tenía 79 años cuando ante el notario de Xixona, José Valor Amorós, otorgaba su primer y último testamento, en junio de 1905. Dos meses después, en agosto, fallecía en Xixona Vicente Cabrera. Sus restos descansan en la capilla del Asilo que lleva su nombre.

Deja a elección de sus albaceas  los menesteres religiosos de su sepelio, aunque quería un entierro modesto. Lo que sí le interesa de verdad es que «una vez pagado el funeral se inviertan todos sus bienes en la construcción y sostenimiento de un Hospital-Asilo en Xixona». Y para ello, dispone en su testamento la constitución de un patronato o junta de gobierno integrado por los albaceas testamentarios que él libremente ha designado: como presidente Vicente Martí, cura párroco de Xixona; tesorero Joaquín Aracil Bellot, el alcalde; vocales Emilio Asensi, juez municipal, Silverio Boatella Castelló, médico titular, y Francisco Colomina Verdú; y secretario a Mariano Picarzo, el farmacéutico.

Las fuerzas vivas del pueblo, a excepción de Francisco Colomina Verdú, que es un sible obrero. Esta fundación tenía un fuerte cariz religioso, por eso preside la junta del patronato el cura párroco. El Patronato debía ejercer todas las prerrogativas y responsabilidades propias de este tipo de órganos colegiados.

El objetivo es que  «en dicho establecimiento encuentren consuelo y asistencia los enfermos y ancianos pobres de esta ciudad». La única condición que deben cumplir es que sean ancianos o enfermos pobres de la localidad de xixona. De ahí el nombre compuesto de Hospital Asilo que se le da al centro.

 

Como otros municipios de cierta relevancia, Xixona dispuso de un antiguo Hospital de titularidad municipal que atendió durante siglos a numerosos pobres enfermos que transitaban hacia València

Como otros municipios de cierta relevancia, Xixona dispuso de un antiguo Hospital de titularidad municipal que atendió durante siglos a numerosos pobres enfermos que transitaban por la ciudad siguiendo el camino real de Valencia.

Entre la muerte de Vicente Cabrera y la apertura del establecimiento transcurren 12 años, perido del que apenas sabemos nada. La documentación del Archivo Histórico de xixona no desvela la actividad previa a la inauguración.

Sin ser una persona acaudalada, Vicente Cabrera dejó una buena herencia en poder de sus albaceas. Poseía un olivar en Ibi, valorado en 700 pesetas de la época. También tenía una heredad en Barranco Hondo, en partida de Feliu y se valoró en 1.500 pesetas, con masía incluida. También dejó tres inmuebles urbanos, uno en la calle Abadía y dos en la calle La Vila. Este último era su domicilio desde 1888 en que lo adquiere. Daba a la calle principal o mayor, donde estaba el Ayuntamiento y la iglesia. Las tres viviendas se valoraron en 6.500 pesetas. Además, había que sumar su valor financiero, los préstamos entre particulares. Tenía un saldo a su favor de 15.700 pesetas. En total, legó a Xixona 24.450 pesetas.

El lugar elegido fue finalmente los terrenos que había ocupado el antiguo camposanto construido en 1813 en el paraje conocido como Eras del Arrabal, en el camino real de Valencia. en 1890 quedó libre el solar al construirse el cementerio actual. En la parte norte, cercana al convento de frailes Franciscanos, la parcela era amplia y bien comunicada. De titularidad municipal, tenía 943 metros cuadrados.

En septiembre de 1927, el Ayuntamiento de Xixona organiza una corrida de toros de beneficiencia a favor del Hospital-Asilo en la plaza de toros de la localidad. Se lidiaron cuatro novillos  y los beneficios, que sumaron 1.000 pesetas, los donó el alcalde Eloy Coloma al Asilo. La plaza de toros estaba situada en la Plaça de Les Monges.

El edificio debió acabarse en 1914.Se trata de un edificio externo de formas compactas y austeras. Sumaba una superficie construida de 1.008 metros cuadrados y 1,145 de superficie descubierta. El inmueble tuvo sucesivas reformas y ampliaciones. En 1974 se ejecutó una obra importante al ampliarse con otros 533 metros cuadrados en plata baja e igual superficie en planta piso.

Ha vivido diferentes vicisitudes a lo largo de su historia. En 1921, en plena Guerra de Àfrica, el Patronato ofrecía 10 camas para los heridos que fueran de Xixona. Durante la Guerra Civil, se trasladó a la Casa Geralda de Segorb, porque el edificio fue destinado a hospital de dementes.

El retraso provoca críticas del vecindario. Desde las páginas del períodico Alicante Obrero

Una vez construido, transcurren más de dos años hasta su apertura. El retraso provoca críticas del vecindario. Desde las páginas del períodico Alicante Obrero, José Llorens Mira, que firma también con el seudónimo de Fran Feliu, arremete sin contemplación contra los miembros del Patronato por la falta de transparencia en las cuentas y dejadez de funciones. De manera especial acusa al exalcalde Joaquín Aracil Bellot, al que tacha de cacique y principal responsable de que no abra el establecimiento. Por el tono de este y otros artículos, da la impresión que el Asilo formó parte de la lucha política entre los sectores rivales de Xixona.

Ante la falta de recursos propios y de ayuda oficial, el cura Emilio Fayos, como presidente del Patronato Benéfico Cabrera, realiza una ardua tarea para encontrar una comunidad religiosa que se hiciera cargo del centro. Sus esfuerzos tuvieron recomensa: la congregación llamada Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Natural de La Pobla del Duc, el Ayuntamiento lo nombró Hijo Adoptivo en julio de 1918.

Esta congregación  crea hogares similares al de Xixona en Alcoi, Elche, Monóvar, Novelda y Villena. Una vez abierto el centro, el Patronato Cabrera siguió ejerciendo sus funciones. En 1925 aún continuaba vigente, siendo el titular del inmueble. El Arzobispo de Valencia fija la inauguración para el 14 de ulio de 1917. Era el dia de San Camilo, patrono de los enfermos. Al evento acudió la Corporación Municipal de Xixona. La superiora sería sor Vicenta de la Asunción Sales.

Las hermanitas llegaron el 14 de julio a las cinco de la tarde y las recibieron el cura Emilio Fayos, el alcalde Adolfo Sirvent Garcia y el comandante de la Guardia Civil, Pascual Ballester Bravo. A primera hora del día siguiente, se celebró una misa en la capilla del Asilo Hospital donde asistió un gran número de fieles».

 

 

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