La exposición temporal del Museo del Romanticismo que se expone en el museo de bellas artes de Alicante exhibe una bella acuarela de uno de los maestros de la pintura romántica, el sevillano Antonio María Esquivel, en la que se observan perfectamente los bloques de turrón almendrado y de guirlache, así como la balanza romana para pesar y una mujer recogiendo el dulce con un bello pañuelo sujeto por su boca y las dos manos

Habíamos visionado y visitado en más de una ocasión esta magnífica exposición temporal del Romanticismo en la segunda planta del fabuloso museo de arte moderno de Alicante, el Mubag gestionado por la Diputación provincial.

Pero no habíamos reparado en que el famoso pintor sevillano Antonio María Esquivel tenía expuesta en una de las salas una de sus obras con la técnica de la acuarela dedicada al noble oficio del turronero.

Ayer la descubrimos y hoy la traemos aquí, al único blog web de turrón de España y quizás del mundo, Made in Jijona, en constante crecimiento digital, así como sus diversas redes sociales anexas.
Nos dice la ficha técnica del museo junto a la acuarela en una de las salas de la expo sobre el Romanticismo español en la pintura y otras artes que la acuarela sobre papel la pintó Esquivel en el año 1830: «Aunque estas escenas realiadas por el sevillano Antonio María Esquivel tenían un objetivo comercial y estaban destinadas a la clientela foránea, muestran cómo los grandes adelantos experimentados en las urbes convivían con puestos ambulantes y oficios tradicionales…».
Podría parecer un puesto de turrón más de los que hubo en ese tiempo en la Plaza Mayor de Madrid. Pero no.

¿Por qué?. Pues porque el Museo Nacional del Romanticismo, propietario de la obra, la data en el año 1830 y el pintor Esquivel marchó a Madrid justo un año después, en 1831. Así lo cuenta Wiquipedia, la enciclopedia libre:
«Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina (Sevilla, 8 de marzo de 1806-Madrid, 9 de abril de 1857) fue un pintor español de temas románticos y retratista,[1][2] padre de los también pintores Carlos María Esquivel y Rivas (1830-1867) y Vicente Esquivel.
Nació en Sevilla en 1806. De familia noble, se educó precariamente al morir su padre como héroe de la batalla de Bailén (1808). Con apenas 17 años y ya declarado liberal, sostuvo las armas contra la invasión francesa del duque de Angulema que acabó con el segundo régimen constitucional en 1823. Comenzó los estudios de pintura en la Real Escuela de Tres Nobles Artes de Sevilla. Allí se familiarizó con la técnica pictórica y el detallismo al estilo de Murillo. Se casó con Antonia Rivas o Ribas, de la que tuvo tres hijos: los pintores Carlos María y Vicente, y Julia. No recibía suficientes encargos en Sevilla para sostener a su familia,[3] por lo que, en 1831, se trasladó a Madrid junto con su amigo, el también pintor sevillano José Gutiérrez de la Vega, y allí concursó en la Academia de San Fernando, siendo nombrado académico de mérito.
Falleció en Madrid en 1857″.

Sin duda, nos ha hecho mucha ilusión, me refiero al blog de turrón, hallar esta obra tan gráficamente representativa de un oficio, el de turronero, conocido ya en muchos rincones de España a principios del siglo XIX, más o menos cuando se inventó el turrón de Jijona, o sea, el de textura blanda que se elabora desde entonces en el otro gran invento, el boixet o mortero metálico donde emulsiona la almendra molida, la clara de huevo, la miel de romero o naranjo y el azúcar para lograr, casi como si tratara de un milagro, de un turrón esponjoso y único en el mundo.
Era Esquivel un gran retratista. De hecho, en el Mubag se explica uno de los retratos de los más afamados alicantinos:

Retrato de D. Tomás Roberto de España Sotelo y Damián de León – 1851. Óleo sobre lienzo
Realizado en su época de madurez, el retrato de Tomás Roberto de España, alcalde de Alicante en 1843 y entre 1848 y 1852, es un excelente ejemplo de la valía de Esquivel en este género artístico para el que estaba especialmente dotado. La obra, severa al tiempo que serena, está resuelta con firme trazo y gran soltura dibujística, testimoniando así la plena adscripción del pintor a los ideales estéticos que el Romanticismo español se va a encargar de difundir.
Expuesta en la primera planta del Museo. Colección permanente “Del trazo neoclásico al espíritu romántico’’.




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