Fecha actual:14 agosto, 2022

Iborra, el turronero y heladero que conquistó Valladolid

Manuel Iborra con el alcalde de Valladolid y sus familiares./FOTO AYUNTAMIENTO VALLADOLID

El alcalde Óscar Puente y los comerciantes presiden el acto para honrar al empresario jijonenco, cuyo negocio lleva en la ciudad más de 100 años, cincuenta de ellos con ‘Nelo’ Iborra al frente

Más de mil familias jijonencas, en primera, segunda o tercera generación, suman años de experiencia, buen hacer y servicio de calidad desde el cabo de Finisterre hasta Algeciras pasando por el Ampurdán catalán. Muchos de ellos son homenajeados por sus vecinos, por sus comerciantes, por sus políticos en las ciudades donde se han instalado y donde, en muchos casos, resideden ya prácticamente todo el año cuando no se ha convertido en su ciudad de acogida y residencia definitiva.

El último caso, el de Manolo ‘Nelo’ Iborra, una suerte de turronero y heladero, embajador de lujo del made in Jijona donde los haya, que ayer viernes recibió el sentido y cariñoso homenaje de Valladolid. Nada menos que un siglo de experiencia en la papila gustativa de los vallisoletanos y de bonhomia avalan a don Manuel Iborra, a sus antepasados y a sus suscesores https://www.manueliborra.com/

Por su evidente interés, el Blog Made in Jijona reproduce aquí la crónica que le ha dedicado el diario digital TribunaValladolid.com https://www.tribunavalladolid.com/

«Desde hace más de un siglo, los vallisoletanos y los turistas que acuden a la ciudad han podido disfrutar de los dulces artesanos de ‘Turrones y Helados Manuel Iborra’, un negocio familiar que ha sobrevivido frente a las grandes multinacionales, convirtiéndose en parte de la memoria colectiva. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente y el presidente de la Federación de Comercio y Servicios (FECOSVA), Javier Labarga, han presidido este viernes el acto de homenaje a la trayectoria profesional Manuel Iborra Sánchez, que ha regentado el establecimiento durante 50 años.

Cualquier vallisoletano sabe identificar el apellido Iborra con su escparate y con las delicias en forma de turrón y helado que ofrece en la calle Lencería. Iborra: historia viva de Valladolid.

Iborra ha sido el continuador de un negocio familiar, que fue regentado por su padre y previamente por su abuelo y que ha sido frecuentado por generaciones de vallisoletanos. Este comercio abrió sus puertas por primera vez en Valladolid entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, proveniente de la localidad alicantina de Jijona. Desde el primer punto de venta, en un puesto en la Acera San Francisco (actual calle Ferrari), ha pasado por varios enclaves hasta asentarse en la calle Lencería, donde abrió sus puertas para la venta de turrón en 1957.

El alcalde ha ensalzado la labor del homenajeado, afirmando que «en un momento en el que el pequeño comercio está viéndose atrapado por las multinacionales , que un negocio siga teniendo éxito preservando su identidad desde el principio indica que hay algo que lo distingue de los demás, no sólo su producto, sino también las personas que lo conforman».

 El presidente de FECOSVA ha anunciado que quería otorgar a Iborra «la mayor consideración que hay dentro del comercio de Valladolid», la insignia del ‘Mercurio’ del Pasaje Gutierrez. Además, ha animado a los hijos del homenajeado a «seguir adelante y seguir contribuyendo con la prosperidad y la riqueza de Valladolid».

Piropos del cronista deportivo José Miguel Ortega

Para la ocasión, el reconocido cronista deportivo de la capital vallisoletana, José Miguel Ortega, ha dedicado unas palabras a Iborra, con el que mantiene una buena amistad y al que define como «el mejor heladero y turronero de Valladolid». Reconociendo la labor de la familia, ha hecho una confesión a los presentes y al propio homenajeado, revelando que «a mi mujer la ligué gracias a un helado tuyo».

 

«Valladolid no se puede entender en verano sin sus helados y en invierno sin sus turrones» ha reconocido el alcalde. Para finalizar la ceremonia se han entregado la insignia y los obsequios del Ayuntamiento a Manuel, quien, emocionado, ha manifestado que «a mí los homenajes no me van mucho».

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

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