Fecha actual:24 noviembre, 2020

La Unió denuncia que no se incluya a la almendra en la nueva política arancelaria de la UE con EE UU

La Unió alerta de que los aranceles de EEUU a nuestros productos fueron a hacer daño y los de Europa a ellos son muy minoritarios

LA UNIÓ de Llauradors denuncia que mientras los aranceles impuestos por Estados Unidos en noviembre del pasado año fueron a hacer daño y atacaron a grandes exportaciones de la UE hacia este país, como puedan ser los cítricos, aceite de oliva, vino, aceituna de mesa o los quesos; las impuestas ahora por la UE son contra exportaciones minoritarias.

De hecho, LA UNIÓ lamenta que no se hayan incluido en la lista algunos productos que se importan a mayor volumen y son feroces competidores con nuestros productos locales, como es el caso de la almendra. Este hecho motiva que LA UNIÓ lance una campaña para instar a Luis Planas, ministro de Agricultura, por qué el Gobierno español no trasladó a las autoridades comunitarias que incluyeran la almendra dentro de los productos con arancel, así como también la carne de vacuno.

LA UNIÓ, tras analizar la lista de productos a los que la UE ha impuesto aranceles de un 15 y 25% a través del Reglamento publicado el pasado 7 de noviembre, considera por tanto que ha faltado contundencia al incluir productos casi minoritarios.

En el Reglamento que impone las sanciones arancelarias a Estados Unidos por el caso Boeing, se aplican derechos adicionales a un total de 141 productos estadounidenses, de los que 77 pueden considerarse como agrarios o relacionados con el sector (productos agrarios, alimentos preparados, bebidas alcohólicas o maquinaria agrícola entre otros productos). Según datos de Datacomex de los que la organización se hace eco, las importaciones de la UE de estos productos, agrarios y no agrarios, procedentes de EEUU ascendieron en 2019 a los 15.998 millones de euros (764 millones de euros en el caso de España), lo que supone un 5,5 y 5,8% del valor total de las importaciones procedentes de EEUU respectivamente.

El 9% de las importaciones afectadas de productos estadounidenses como ron, tabaco, tractores, cacahuetes…

En relación a la agroalimentación, los productos agrarios estadounidenses solo suponen el 9% de las importaciones afectadas. De entre los sometidos a sanción, los que más se importan en la UE son el ron, tabaco desvenado, tractores agrícolas, preparados alimenticios, batatas y cacahuetes, todos con importaciones mayores a 100 millones de euros en 2019. En el caso de España, los productos agrarios afectados más importados son los tractores agrícolas, varios tipos de quesos, cacahuetes y preparaciones para salsas, con importaciones por encima de los 5 millones de euros en 2019, cada uno ellos.

En el caso de la UE las importaciones castigadas solo suponen el 13% del total que se compra a Estados Unidos y en el caso de España, tan sólo el 5%.

En España los principales sectores agrarios afectados por los aranceles americanos impuestos en noviembre de 2019 exportaban con un valor superior a los 600 millones de euros, mientras que el total de productos agrarios de EEUU afectados por los nuevos aranceles de la UE que se importan hacia España lo hacen por un valor de solo 69,9 millones de euros.

La organización considera que la UE debería haber aprovechado mejor esta ocasión para armarse adecuadamente de cara a las negociaciones con una respuesta proporcional a las sanciones americanas “Nos hemos conformado con hacer un amago, cuando se tendrían que haber puesto los aranceles, por ejemplo, a la almendra americana que está destrozando nuestros precios. Habrá que esperar a ver qué postura toma Biden cuando llegue en enero en a la Casa Blanca”, concluyen desde la organización.

LA UNIÓ, en esta línea, viene proponiendo una revisión de la normativa relativa a la preferencia comunitaria para que realmente sea una medida efectiva, que los productos producidos en la Unión Europea tengan una clara preferencia en llegar a sus mercados naturales y así complir con uno de el Objetivos de Desarrollo Sostenible 2 que aboga por asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y facilitar el acceso a la información sobre los mercados para limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.

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