Fecha actual:24 mayo, 2022

Redescubriendo una Jijona casi desconocida con un río que pareciera de miel de romero y milflores

Parece que la rogativa que desde hace cinco siglos los ciudadanos de Alicante y provincia hicieron a la Santa Faz para que lloviera se ha cumplido este año más que de sobra tras un mes y medio de precipitaciones generosas y bondadosas, que forman un riachuelo que no es perenne, pero que transporta en el tiempo a la infancia y que refleja a veces un color entre cristaliano y turbio, como si ese río llegara de las montañas en forma de miel de romero y milflores

Las imágenes corresponden a la tarde noche del jueves 28 de abril de 2022. Nos impactan porque, no por menos conocidas, son menos frecuentes en los últimos años, marcados por cambios climatológicos profundos que arrastran a un interior mediterráneo alicantino casi desértico casi sin solución de continuidad.

 

Descubriendo (mejor sería hablar de redescubrir) una Jijona casi desconocida porque sin salir del casco urbano del pueblo del turrón, generoso también en montañas y espacios naturales de enorme valor paisajístico, vives en primera línea el sonido del agua, que se transmuta en un ruido siempre apacible, incluso cuando la luna arriba.

Y el pueblo, con sus edificaciones más antiguas y más modernas, desciende escalonada y suavemente pintado de verdes claros, tenues y oscuros hacia el barranco del torrente Coscó, afluente que lo es del río Seco y que nace en las entrañas de la Carrasqueta, en un lugar exacto que no deja de representar un misterio hasta para los entendidos del bosque.

 

Hasta el canto del mirlo de pico naranja y plumaje negro se suma sin condiciones a esta particular ceremonia de la paz y el sosiego

 

Hasta el canto del mirlo de pico naranja y plumaje negro, en la última rama seca del ultimísimo almendro en la misma ladera suave del puente de Alcoi que une barrios y vecindades, amores y veleidades, se suma sin condiciones a esta particular ceremonia de la paz y el sosiego, aún embadurnados por cuatro gotas lívidas de lluvia apacible que no ha dejado de caer desde la anterior noche.

Si usted es senderista, ciclista, excursionista o aventurero, también puede soñar en un momento de silencio de pueblo únicamente roto por el rumor de ese torrente puro y cristalino que, a veces, se torna turbio, como si de mieles de romero y milflores de las montañas del entorno estuviera parido.

 

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

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