Fecha actual:21 enero, 2022

Sancho Mira, turronero de Jijona en el año 1600

ARTÍCULO DEL CRONISTA OFICIAL DE XIXONA, BERNARDO GARRIGÓS

 

La producción de turrones y dulces ha sido una actividad artesanal hasta principios del siglo XX cuando la introducción del vapor -y después de la electricidad- hicieron posible el aumento de la producción, la aparición de los primeros edificios fabriles y el empleo de una nueva maquinaria. Todas estas innovaciones provocarán el tránsito de una artesanía a una próspera industria.

Con anterioridad los jijonencos se dedicaban fundamentalmente a la agricultura de secano, basada en los cereales, las aceitunas y que tenía como productos estrella las hortalizas, verduras y la uva de mesa, que se producían en pequeñas huertas regadas con la escasa agua de los manantiales, y a la ganadería.

Paraeta de venta de turrones y dulces en la plaza Mayor de Madrid a principios del siglo XX.

Paraeta de venta de turrones y dulces en la plaza Mayor de Madrid a principios del siglo XX.

Los jijonencos tenían a su alcance frutos secos (almendras, piñones, nueces) y miel para elaborar turrones y dulces desde noviembre a febrero cuando la actividad en el campo era muy reducida por el frío invernal. Productos que era vendidos en las ferias y romerías más cercanas. Para dedicarse profesionalmente a la confitería y pastelería había que ingresar en el gremio de cerers i sucrers de Valencia, por lo que había que producir siguiendo sus estrictas reglas. Agremiarse no era una solución para el labrador que elaboraba una pequeña producción de turrones y dulces para su autoconsumo o para vender en la Fira de Cocentaina o de la Santa Faz. Es por ello que la mayoría de ellos intentaba trampear la estricta vigilancia del gremio.

A pesar de ellos a finales del siglo XVI e inicios del siglo siguiente conocemos al menos los nombres de 3 jijonencos cuya profesión es la elaboración de turrones como así lo declaran cuando concurren delante del notario. Estos son: Melchor Mira, hijo de Nofre, Thomas Alcaras, hijo de Geroni y Sancho Mira.

De ellos, conocemos algunos detalles de la vida de Sancho Mira. Sabemos que Sancho Mira vivió a mediados del siglo XVI en Xixona, era hijo de Onofre y que al menos tuvo un hijo, Andrés; quien, tras su fallecimiento, ejerció de cabeza de familia y que posiblemente falleció a comienzos de 1603. A pesar de ello, nos han llegado más detalles de su actividad comercial.

Ante el notario de Cocentaina

Sancho  Mira es un personaje interesante porque se dedicaba profesionalmente a la elaboración y comercialización de turrones y dulces. Por ejemplo, hemos documentado una transacción comercial fechada el 11 de octubre de 1588 entre el turronero Sancho Mira y Ludovico Juan Mira notario de la villa de Cocentaina, por la que el primero vende tres arrobas de turrón por 13 libras y 7 sueldos comprometiéndose a llevarlas a la villa de Cocentaina al segundo: (…) trece libras y siete sueldos moneda real de Valencia del precio de tres arrobas de Torrons, que por mí han sido traídas en días pasados y vendidas en seis arquetas o cajitas y que por vos fueron compradas y dispuestas para su reclamación por orden del Ilustrisimo Comicio de Cocentaina (Candela Garrigós, 1997: 127).

Esta venta posiblemente debió gestarse durante la celebración de la Fira de Cocentaina, instituida por privilegio del rey Pedro IV el 12 de mayo de 1346 y cuyas fechas eran: «es faça de quinze jorns de duració i siga per Sant Miquel». Recordar que la festividad de sant Miquel y el resto de arcángeles se celebra el 29 de septiembre. (La Fira sería del 29 de septiembre al 14 de octubre).

En 1602 Sancho Mira envió 9 arrobas de turrón al licenciado Canseco de Quiñones, inquisidor de Valencia, que inicialmente no pagó. Posiblemente a finales de 1602 o inicios de 1603 falleció Sancho Mira.

 

En 1603 Andrés Mira, hijo de Sancho Mira, dio poderes al preveré Thomas Verdú para que cobrara la cantidad adeudada por: nueve arrobas de turrones al precio y valor de aquellos a razón de 5 ducados cada una arroba, y el valor de las cajitas en las cuales fueron envasados aquellos y derechos de treta que acumulado todo precio suma de 47 ducados y 12 sueldos, del que les es deudor, los cuales turrones envió en el año 1602”(Galiana Carbonell, 1986: 35-8). Conocemos que en 1607 se otorgó un segundo poder por lo que todavía Andrés Mira no había cobrado.

Desconocemos si finalmente el joven Andrés Mira cobró la cantidad adeudada por inquisidor de Valencia.

Bernardo Garrigós Sirvent, cronista oficial de Xixona.

BIBLIOGRAFÍA

CANDELA GARRIGÓS, Reyes (1997) Aportación documental a la historia del turrón, En: Programa de Fiestas de Moros y Cristianos de Xixona. Xixona. Edita: Asociación de San Bartolomé y San Sebastián, pág. 127.

GALIANA CARBONELL, Fernando (1986). Anales y Documentos históricos sobre el turrón de Jijona. Alcoy. Consejo Regulador de la Denominación «Jijona».

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