Fecha actual:26 octubre, 2020

Solidaridad también es consumir helado artesano

En estas ocho semanas de crisis sanitaria, social y económica a causa del coronavirus, se ha hablado hasta la saciedad de actos solidarios y eso está muy bien, practicarlos y comunicarlos; por ello, nosotros les proponemos otro ejercicio solidario, que desde el Ferrol hasta Girona pasando por Algeciras para llegar a Madrid, Valencia o Barcelona, consuman desde este fin de semana helado artesano, pues 2.500 familias jijonencas con alma no les defraudarán

En una situación absolutamente inédita en un siglo que tienen algunos de los negocios de helados jijonencos (medio siglo en la mayoría, con gestores ya en tercera generación), el sector del helado jijonenco lo ha pasado mal. Una coyuntura doblemente adversa, puesto que las heladerías no son ni han sido bares al uso, sino expendedurías de helados al detalle y el decreto de alarma del Gobierno les ha generado un claro agravio comparativo; y porque en la inmensa mayoría de ciudades donde las 2.500 familias jijonencas elaboran y venden sus ricos productos se deberían haber celebrado durante este mal sueño sus fiestas mayores de Fallas, de Semana Santa y Pascua, de Moros y Cristianos, de la Primavera y hasta del Agricultor.

Un auténtico desastre y un mar de desazón para un ramillete selecto de familias luchadoras, una suerte de chefs de la cocina helada que deberían ser reconocidos por todas las Administraciones por el producto y el servicio que ofrecen en lugares de turismo de playa o de interior, de metrópolis o de pueblo rural. Un lujo de artistas de la materia prima para hacernos a todos más dulce, fresca y feliz la canícula.

Tiempo habrá para que los heladeros artesanos xixonencs o de otros lugares de origen, muchos de ellos agrupados bajo el paraguas de la asociación profesional Anhcea, diriman sus cuitas internas y exijan responsabilidades sobre la mayor o menor celeridad en la reclamación al Gobierno de España para haberles permitido la apertura (aun con muchas cautelas y limitaciones) semanas atrás y no al final del confinamiento atendiendo a su condición de comercio (como panaderías o pastelerías) más que de punto puro y duro hostelero.

Ahora están todos, día e incluso noche, inmersos en sus obradores y en sus tiendas para elaborar producto rico rico, para adecentar vitrinas y utensilios, para acogernos a todos los consumidores con los brazos abiertos y con una permanente sonrisa en la boca.

Es por ello que, ahora tras muchas semanas -nada más y nada menos que ocho- en las que estos negocios han tenido la persiana echada y en las que tanto se ha hablado por activa y por pasiva de solidaridad (esa bonita palabra tan difícil de ver aplicada de verdad), les proponemos un sencillo, fácil y nada caro ejercicio de solidaridad: allá donde vean una Xixonenca, Jijonenca, Los Jijonencos, Xixona, Jijona, Los Valencianos, Sirvent, Verdú, etc, etc, etc, entren, disfruten de sus terrazas, pidan un cucurucho o una tarrina; de fresa, tiramisú, arándanos, fresa con nata, chocolate, turrón Jijona, avellana, pistacho o frambuesa. Del sabor que prefieran, pero no dejen de visitarlos.

La campaña turística veraniega este año será de carácter local. Pues ya no tienen excusa, no se lo piensen dos veces y empiecen por recuperar la economía española desde dentro. Nada mejor, ni más saludable, ni más nutritivo, ni más placentero que hacerlo con un helado artesano xixonenc entre sus manos.

[Las fotos usadas en este artículo son de la web de la empresa de helados de Xixona http://www.jijonenca.es  la cual celebró recientemente su medio siglo de existencia]

 

 

Bernat Sirvent Coloma

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

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