Fecha actual:25 septiembre, 2022

Viejas disputas territoriales entre Xixona y Alicante, por Jorge Payá

Testigos mudos de todo ello, a pie de la actual carretera CV-800, permanecen los edificios de las antiguas ventas Guardeta, del Soldat, Saragossa, Amaro i Guirlanda, entre otras

 

ARTÍCULO DE JORGE PAYÁ (Dr. en Derecho por @UA_Universidad. Funcionario Adm. Local)

 

 

XIXONA. Mediados del siglo XIII. Jaume I y el infante Alfonso suscriben en marzo de 1244 el Tratado de Almizra. Las coronas de Aragón y Castilla fijan en Camp de Mirra la frontera Biar – Busot – Barranco de Aigües. Los territorios situados al norte de esta, una vez conquistados a los andalusíes, quedarán bajo soberanía aragonesa y los situados al sur bajo soberanía castellana. Dos importantes villas y sus castillos quedan a uno y otro lado de la frontera: Xixona y Alicante. Unos años después, en 1296, Jaume II ocupa el reino de Murcia, que pasa ahora a soberanía aragonesa. Hay tensiones entre Castilla y Aragón. La sentencia arbitral de Torrellas (1304) y el posterior acuerdo de Elche (1305) fijan los límites entre Aragón y Castilla, quedando de forma muy similar a la actual frontera entre las comunidades autónomas valenciana y murciana. Finalmente, en 1308, Jaume II incorpora al Reino de València el territorio situado al sur de la antigua frontera Biar – Busot y al norte del rio Segura, esto es: la Huerta de Alicante, parte del valle del Vinalopó y la Huerta de Orihuela.

Sin embargo, la antigua frontera trazada en Almizra seguirá vigente, actuando, por un lado, como divisoria entre las dos demarcaciones gubernativas más importante del Reino de Valencia: la procuración / gobernación de València y la de Orihuela, denominadas d’ençà (de acá) i d’enllà (de allá) Xixona. Por otro, dividirá los términos generales de las villas de Xixona y Alicante. El hecho de que, hasta finales del siglo XVI, las poblaciones de Mutxamel y Sant Joan d’Alacant no alcancen la categoría jurídica de universitat y con esta el derecho a un término propio, explica que, hasta entonces, Xixona y Alicante fueran dos poblaciones fronterizas y limítrofes entre sí. La divisoria transcurría, entre otros, por los siguientes puntos: Cabeçó, Cabeçonet, Vergeret, Guardes Velles, Montnegre, Escobella, Maigmó… Junto a les Guardes Velles, posteriormente, nacerá otro interesantísimo topónimo: “lo Contrast”.

 

De «lo Contrast» sabemos que, antes incluso de ser denominado de tal forma, fue una zona insegura en la que existió, desde finales del siglo XIII, un punto de guardia conocido como «Molinello de Xixona». Los trabajos del profesor Torró pusieron de manifiesto que, en 1295, la frontera entre Xixona y Alicante, a la altura del barranco «de Golador», era un lugar peligroso en el que «causaven grans danys els ‘lladres, homicides i depredadors». Todavía en 1326, la zona seguía siendo insegura, razón por la que Jaume II autorizó la construcción de un recinto fortificado con la finalidad de «evitar perills», a los transeúntes que se desplazaban desde Alcoy a Alicante o viceversa por esta vía. En cuanto al emplazamiento exacto de este punto, hay autores (Del Estal, Galiana y Guinot) que lo identifican con la «Venta del Guarda» o «Venta Guardeta», antigua casa establecida junto a la carretera entre Alicante y Xixona. Actualmente, en sus inmediaciones, la cartografía y toponimia oficiales sitúan varios topónimos que incluyen la palabra guarda: les guardes, camí de les guardes, casa de les guardes y pla de les guardes.

 

En ese territorio inseguro e inhóspito es donde, a partir del siglo XV, surgen diferencias entre Xixona y Alicante debido a que ambas lo pretendían para sí. En un documento posterior, fechado a principios del siglo XVIII y conservado en el Archivo General de Simancas, el origen de la disputa entre ambas poblaciones se explica así:

«por el año de 1422 huvo diferencia en sierta parte del término que está entre Alicante y Xixona, era propio de dicha Villa o de dicha Ciudad y por evitar pleitos se hizo una capitulación y concordia, que passó ante Pedro Volpellens, notario público a 22 de octubre de 1422, en la qual fue acordado que dicha parte de termino estubiesse siempre inculta, y sirviesse de paso para Ganados».

 

 

En cumplimiento de lo acordado, este territorio permaneció inculto y sin poblar. En los mapas elaborados a finales del siglo XVI, con ocasión de la construcción del pantano de Tibi, la zona aparece identificada como «Contrast». El diccionario Alcover-Moll atribuye a este término, entre otros, los significados de resistencia, disputa y pelea. Para Torres Faus la localización de dicho topónimo en esa concreta zona «fa referència als plets per la frontera entre Xixona i Alacant, però també entre els regnes de València i Castella, i entre les Diòcesis de València i Cartagena en el segle XIII».

Durante el siglo XVII, los conflictos entre Xixona y Alicante por «lo Contrast» llegarán, incluso, a abordarse en las reuniones de las cortes valencianas

Durante el siglo XVII, los conflictos entre Xixona y Alicante por «lo Contrast» llegarán, incluso, a abordarse en las reuniones de las cortes valencianas. El motivo: la intención de algunos vecinos de Xixona de establecerse en la zona y fijar allí su morada habiendo incluso pedido permiso a la Corona para ello: «Y ara algunes persones han pretes que Vostra Magestat los fes mercé de establirlos a un moderat cens lo dit tros de terra dit lo Constrast».

En las cortes celebradas en la villa de Monzón entre el 24 de febrero y el 8 de mayo de 1626, la ciudad de Alicante solicitó a Felipe IV el mantenimiento del statu quo de la partida de «lo Contrast». La petición está relacionada con la distribución de aguas en la Huerta de Alicante. Cualquier asentamiento aguas arriba del azud de Mutxamel, podía conllevar una diminución de las ya de por sí exiguas disponibilidades hídricas que afluían al mismo, de ahí los recelos de los alicantinos, que consideraban que si se permitía poblar lo Contrast «sería en notable dany y perjuhi de dita Ciutat, y ses hortes, y vila de Sexona, perque sels impediría lo curs de les aygues pluvials, ab les quals se sustentes los arbres y plantes». Alicante recordó que, ambas poblaciones, mantenían desde antiguo un litigio acerca del lugar exacto por el que transcurría la linde entre sus términos en la partida «lo Contrast». Por este motivo y a fin de evitar mayores controversias, se había convenido considerar esta tierra como común, debiendo permanecer sin cultivar y destinada a servir de vereda y azagador:

Per quants molts anys han litigat la ciutat de Alacant y la vila de Sexona, sobre lo mollonar los termens, que partixen entre sí: y en una partida dita vulgarment lo Contrast […] la qual partida se duptava a quin terme dels dos devia aplicarse, y així fonch transigit, y concordat, que restàs o tros de terra comú, e sens cultivar […] y aixi cessarien dits plets.

Por todo ello y para evitar tales perjuicios, el brazo real pidió a la Corona que dicha partida permaneciera tal como estaba hasta ese momento, debiendo impedirse a cualquier persona establecerse en la misma. Felipe IV accedió a lo solicitado por los alicantinos y declaró vigente la prohibición de residir en el territorio existente entre Xixona y Alicante: «Terra dita del Contrast, no puga ser establida, situada entre Sexona y Alacant. Plau a Sa Magestat».

 

Unos años después, a finales de 1645, se celebraron en València las últimas Cortes del Reino de València en época foral. En ellas y a propuesta de los síndicos de Xixona, se pidió al rey que se procediera a amojonar el territorio existente entre los términos de dicha villa y la ciudad de Alicante, de forma que hasta tanto no se delimitasen de forma clara los linderos, la misma fuese considerada común a dichas poblaciones:

Ítem, supplica lo dit braç real a vostra magestat sia servit manar proveir que la terra que dividis los termens de la vila de Sexona, ciutat de Alacant y vila de Muchamel, que es nomena lo Contrast lo qual vostra magestat fonc servit decretar en té capítol 228 de l’estament real de les corts de l’any 1626 que no se establíria a persona alguna, sia mollonada perquè es sapia fins a hon apleguen los termens de dites viles y ciutat y que la dita terra reste comuna a aquelles com fins hui.

La petición fue aceptada por el monarca sin oponer reparo alguno y «lo Contrast» siguió inculto y yermo.

Todavía en las primeras décadas del siglo XVIII, en los documentos conservados en Simancas que guardan relación con la reparación del pantano de Tibi, tras la gran rotura de 1697, encontramos referencias a las disputas entre Xixona y Alicante a cuenta del territorio de lo Constrast. Al parecer, en aquellas tierras, que debían seguir incultas, nuevamente algunos vecinos de Xixona habían solicitado permiso para establecerse en ellas. La ciudad de Alicante se apresuró en escribirle a Felipe V:

ha venido a noticia de los Justicia y Jurados y Consejo de dicha Ciudad que Geronimo Hisquierdo vezino de la Villa de Xixona y otros han representado a Vuestra Magestad que sería útil al Real Patrimonio de dicha parte de Término se habriesse y cultivasse, suplicando a Vuestra Magestad se comendase establecer con obligación de pagar cierto censo y tributo.

En su exposición, los alicantinos explican que si se permitía residir a alguien en «lo Constrast» se causaría un importante perjuicio «a los vecinos y moradores de dicha Ciudad de Alicante» y ello por los siguientes motivos:

porque además que para los ganados es necessario estén incultas dichas tierras como lo han estado siempre, si se cultivasen se impediría el curso de las aguas pluviales que discurren por dicha parte de término al Rio que va a la huerta de Alicante y dicha huerta que esta necesitadísima de agua para el riego, padecería este defecto de agua seria sin comparación mayor daño, que utilidad se puede decrecer al Real Patrimonio de que dichas tierras se cultiven.

 

Alicante recordó a Felipe V que, precisamente por ello y para proteger los intereses de los alicantinos, la Real Audiencia de València, máxima instancia judicial del reino, «proveyó en días pasados que los vizinos de la Villa de Xixona no abriesen dichas tierras incultas del término de dicha Villa, porque impidiría el estar cultivadas el curso de dichas aguas pluviales».

No he encontrado, de momento, la resolución que puso fin a estas históricas desavenencias entre Xixona y Alicante

No he encontrado, de momento, la resolución que puso fin a estas históricas desavenencias entre Xixona y Alicante. En cualquier caso, el resultado es conocido: lo Contrast quedó finalmente bajo jurisdicción de Alicante, dando lugar a un enclave del término alicantino que actualmente se denomina «Monnegre» y que, junto con la cima del Cabeçó d’Or, constituyen dos porciones (enclaves) del municipio de Alicante separadas del resto del término municipal.

Estos viejos litigios ponen de manifiesto que, para la ciudad de Alicante, cualquier decisión que pudiera poner en peligro la integridad del caudal del río Montnegre y la llegada de sus aguas a la Huerta de Alicante, era defendida con uñas y dientes. La huerta era la joya de Alicante y sus productos, especialmente el vino fondillón, base de su economía y del comercio portuario. Nada ni nadie podía poner eso en peligro. Siendo esto cierto, no lo es menos que Xixona, especialmente a partir del siglo XVII, no cejó nunca en sus pretensiones de cultivar y poblar las tierras de lo Contrast y las situadas en las riberas o márgenes del río Montnegre. Testigos mudos de todo ello, a pie de la actual carretera CV-800, permanecen los edificios de las antiguas ventas Guardeta, del Soldat, Saragossa, Amaro i Guirlanda, entre otras.

La primera fase de la construcción del Pantano de Alicante o Tibi (1579-1581), por Jorge Payá

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