Fecha actual:20 enero, 2021

Y Julio Iglesias no pudo degustar turrón Jijona en México

Corría el primer día de octubre del año 1997. El entonces presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, regresó de urgencia al conocer la triste noticia de cuatro muertos en la mayor gota fría sufrida en Alicante. Los que nos quedamos en la capital azteca, entre ellos el cantante y recién fichado embajador de la Comunitat Valenciana, no pudimos acabar la comida en el lujoso casino con turrón xixonenc de postre…era de Toledo

Es una de mis anécdotas vitales durante más de un cuarto de siglo ejerciendo el periodismo en el diario La Verdad de Alicante. Seguramente, se incorporará al libro de memorias, cuyos trazos gruesos ya escribo de cuando en vez. Pero hoy lo traigo aquí, en el penúltimo día del año, para justificar de alguna manera uno de los porqué he decidido crear el blog del turrón Made in Jijona, que circula por internet desde hace dos años y medio y que precisamente el pasado día de Navidad rebasó la barrera simbólica o sicológica de los 200.000 usuarios únicos en todo el mundo (lectores, al menos en una ocasión, de la web).

Corría el primer día de octubre del año 1997. Tras una maratoniana jornada, arropado por una delegación valenciana encabezada por el entonces presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, e integrada por los principales dirigentes empresariales de la patronal Cierval y Consejo de Cámaras de Comercio, así como un grupo de unos quince periodistas (de El País al Levante, pasando por Cope, Ser, La Verdad, La Razón, ABC, Canal 9, Expansión, Las Provincias, Efe y Europa Press), el artista Julio Iglesias había sido ungido con el título (y los polemiquísimos cientos de millones de pesetas, que acabaron después en comisión de investigación en las Cortes Valencianas) de embajador de la Comunitat Valenciana.

El acto central tuvo lugar en el Palacio del Hierro de México (cadena de distribución equiparable a El Corte Inglés en España). Hay que precisar que el jefe de la expedición, o sea Zaplana, no pudo presidir el rimbombante acto de presentación oficial (tuvo que regresar de urgencia en un vuelo horas antes tras ser informado de cuatro muertes por las mayores riadas a causa de la gota fría en Alicante capital) de Julio Iglesias de las Cuevas, que es así como se llama el cantante y como figuraba en la documentación entregada a la Prensa, quizá para no levantar la liebre antes de hora.

Por cierto, pese a esa estratagema del equipo de Comunicación del presidente Zaplana y al secretismo con el que se organizó todo, la casualidad quiso que este humilde cronista, enviado especial de La Verdad, se topara en el hall del lujoso y céntrico hotel mexicano a las siete de la mañana (cuando tocaba enviar el fax con la crónica del día) con el mismísimo Julio Iglesias y su equipo, al cual saludamos en valenciano para delatarnos. Fue rectificar la crónica a mano con un nuevo encabezado y publicarse en mi periódico, en rigurosa primicia, el fichaje de Julio Iglesias como embajador de la Comunitat Valenciana. Realmente, embajador de los productos made in Comunitat Valenciana: naranjas, alfombras, zapatos, juguetes, mármol, textil, maquinaria, turismo, gastronomía y…turrón de Jijona.

En el acto con la estrella de la música (60 millones de espectadores en sus conciertos en todo el mundo, según su página web oficial) en el Palacio del Hierro no faltaban esos productos bajo el sello made in Comunitat Valenciana

Y ahí es donde queríamos llegar. En el acto con la estrella de la música (60 millones de espectadores en sus conciertos en todo el mundo, según su página web oficial) en el Palacio del Hierro no faltaban esos productos bajo el sello made in Comunitat Valenciana. Incluido el turrón Jijona de textura blanda y el turrón de Alicante de textura dura. No recuerdo ya las marcas presentes en ese acto y en los lineales del ‘Corte Inglés’ mexicano. Pero eran de las más conocidas e históricas.

Al finalizar, la expedición valenciana (con Julio Iglesias y sin Zaplana) nos dirijimos a la comida de gala en el lujoso Casino de México, a la cual también asistió el entonces presidente mexicano, Vicente Fox.

Lo recuerdo mejor y lo cuento aquí porque lo escribí en una crónica (en días posteriores, al regreso del viaje de casi una semana) en el diario La Verdad de Alicante, lo cual me costó un toque de atención por parte del equipo de Prensa que dirigía Pedro García, sí, el recién condenado por la Justicia por los trapicheos con el viaje del Papa a València. Es decir, no volví a ser invitado nunca jamás a ningún otro viaje del periplo Julio Iglesias como embajador de la Comunitat (por Asia y otros continentes) ni a ningún otra expedición.

Pero servidor lo contó y cumplió con su obligación profesional. Aquella comida oficial y de lujo en el Casino de Mèxico contó con importantes viandas locales y valencianas, traídas ex profeso. Pero hete aquí que el vino no era ni de la DO Alicante, ni de Valencia ni de Utiel-Requena, sino de la Rioja!!!!.

¿Adivinan de dónde era el turrón?. Ni Julio Iglesias pudo disfrutar de los 500 años de tradición del turrón con denominación origen Jijona y Alicante

¿Adivinan de dónde era el turrón?. Ni Julio Iglesias (ni el presidente mexicano) pudo disfrutar de los 500 años de tradición del turrón con denominación origen Jijona y Alicante en una comida cuyo objetivo era, precisamente, dar a conocer la excelencia de los productos valencianos en todo México y, por extensión, en toda Latinoamérica. Los turrones servidos en aquella lujosa comida estaban fabricados en un conocido municipio de Toledo por una conocida empresa toledana, de la cual no doy más datos por no hacer publicidad a la competencia directa.

Diego Such, jefe de expedición accidental

Acabados los postres y durante el trayecto de regreso al hotel (o a la plaza Garibaldi a cantar rancheras y beber tequila, de lo que no puedo dar más detalles aquí, pero sí en mis memorias) aproveché para reprocharle educadamente al que había quedado de jefe accidental de la expedición valenciana, el conseller de Industria Diego Such, (también era responsable de la intendencia) el error de bulto -por no decir surrealista- cometido con el vino y con el turrón del meu poble. No supo darme una explicación convincente.

Aquella falta de tacto, sensibilidad y previsión en un acto que había costado mucho dinero a las arcas públicas y el que se sabría después con el pago de honorarios a Julio Iglesias para promocionar, entre otros, el turrón jijonenco fue contada por servidor en el diario La Verdad y hoy (dos días antes de emprender un nuevo año que ojalá sea mejor para todos) lo recuerdo aquí para tratar de demostrar, en tiempos de feroz competencia en todos los mercados y sectores (también en el turronero), que cualquier gesto institucional, de comunicación o acción de marketing (grandes, medianos y pequeños) es valiosísimo para defender los intereses, en este caso, del turrón de Jijona frente al fabricado y comercializado por otras zonas productoras, con muchos menos de 500 años de tradición, amor y oficio, aunque sean dignos.

De ahí lo de lanzar el blog del turrón. En esencia, porque toda piedra hace pared, como las que sirvieron para construir el Teotihuacán hace más de 1.500 años…

(LAS FOTOS QUE ACOMAPAÑAN SON CON LOS PERIODISTAS DE LA MISIÓN COMERCIAL JULIO IGLESIAS EN MÉXICO Y DE LOS DIRECTIVOS DE CIERVAL, CÁMARAS DE COMERCIO Y BANCAJA)

 

 

En la comida de Navidad de la patronal Coepa hubo turrón de…Toledo

Bernat Sirvent Coloma

La vida es corta, pero dulce! La vida és curta, però dolça!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *